Pasa que Fulano es un tipo de persona que no existe. Él pasaba por ahí y vio a Mengana, se le hizo chiquita, tierna, la vio sentada rodeada de sus cosas, y en el fondo de sus ojos una infinita soledad.
Fulano no se siente un héroe, a decir verdad, es un tipo sencillo. Fulano vio a Mengana y le pareció muy linda y nunca había visto a nadie ejercer la soledad de una manera tan alucinante. Como cualquier Fulano, todos en su familia se comportaban así, fue muy fácil para él ver que quería a Mengana, pero más que eso. Quería saber su memoria y cambiarla, cambiarla por una más linda, por que cada uno de sus recuerdos se tiñera de él que –siendo sencillo- se los haría más fácil, una cuestión de uno más uno. Pero esto no lo hacía por pedantería. Fulano no es un tipo complicado, no está buscando un espejo en dónde reflejarse y que el espejo le diga “oh sí, es usted muy lindo y muy inteligente, mire cómo ha logrado cambiar la vida de Mengana”. No. Él solamente pensó que Mengana era tierna así tan sentadita con una soledad tan alucinante. Además, le parecía que la soledad de Mengana estaba demasiado concurrida. Debería recibirlo a solas, a él y a solas, pensó con un poquito de vergüenza y un poquito de celos. Después de todo Fulano es hombre y piensa que todos podrán ver lo que él (no se considera nadie muy especial en esas cosas) y que de repente ya no sería tan único su hallazgo.
Pero Mengana es una persona que sí existe. Y se asustó. Su respuesta sonó orgullosa, altanera y delirante. Y lo fue. Porque las Menganas que sí existen no conocen a los Fulanos que no existen. Entonces, cuando se les acercan a querer cambiarles sus recuerdos nunca es para dejarlos lindos y darles a cada uno un besito en la frente de despedida, sino para robarles hasta lo último que tienen. Las Menganas saben que a nadie le gusta la soledad, ni las de ella, y a fin de cuentas, es lo que saben ser. Querer la soledad de Mengana es querer a Mengana y eso Mengana no lo concibió –aunque la propuesta era bien sencilla. Mengana se complica porque sólo entiende complicado, porque las soledades concurridas le han hecho un agujero en el cerebro y ahora sólo sabe jugar cuando la invitan a vivir. A Mengana la habían querido conquistar, no acompañar, por eso le molestó la ocurrencia y se ofendió mucho con Fulano.
Y se lo dijo. Pero Fulano la perdonó a Mengana, porque la quería. Siendo un hombre sencillo pensó que no podría nunca pelear con los molinos de viento de Mengana. Además pensó que quizá ella sólo quería concurrencia y él estaba un poquito celoso, cosas raras a él no. Cuando uno tiene todo para dar y le ofrecen un kilo y dos pancitos, suena a poco. Pero igual la perdonó.
Y Mengana perdonó a Fulano. Le pareció que era lógico que un hombre que no existe viniera a molestarla con cosas que no existen y que tan de repente la hubiera hecho dudar de su eterna soledad, de lo que único que sabe ser.
adiós
dijo el fulano
y la mengana
adiós
El corazón se me entristece un poco al pensar que vivimos negando la simple realidad de que no hay mengana sin fulano, no hay soledad sin otra persona que pueda irrumpirla, porque no hay presencia sin ausencia… y aún sabiendo que todo existe por contraposición, aún buscamos tender un puente que se sostenga de un sólo lado.
Bueno Lady, pero vos hablás de tu experiencia. Por ahí es fuerte decir que Fulano no existe, es cierto. También es cierto que desde la óptica de Mengana ser soledad es mejor que no ser nada, de que le roben la identidad… Y un puente no se sostiene de un sólo lado por eso ya ni intenta construir nada.
Igual si algún día lo viera a Fulano por la calle espero que tuviera el estómago de confirmarme con uñas y dientes de que existe inequivocamente, y que no se de así tan simple la vuelta.