Una vez iba caminando por la calle y me di cuenta que estaba hablando, hablaba con mi perro (ponele) o hablaba porque hablar es ser (sobre todo en mí).
Si no exorcizo las cosas, lo que me pasa, descuartizándolas dialécticamente, las cosas me podrían llegar a matar. Cuando descuartizo me gusta escribir, porque esa es la tumba de las cosas. Cuando lees un escrito en realidad estás leyendo “aquí yace este trauma, esta preocupación que me consumió miles de palabras”. Dejale flores si querés, todos los traumas van al cielo.